Arco iris

El arco iris

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El arco iris, considerado por muchos como el más hermoso de los fenómenos ópticos atmosféricos, ha inspirado a los poetas y compositores de todas las culturas y todas las épocas. Entre muchos pueblos se venera como símbolo divino que representa el puente entre la Tierra y los cielos o un vínculo entre el mundo real y el espiritual.
Los indios Pueblo del sudoeste de los Estados Unidos creían que el arco iris era el medio del que se sirvieron sus antepasados para llegar a la Tierra desde el «mundo infernal».
Según la Biblia, libro del Génesis, Dios creó el arco iris como recordatorio de Su promesa de no enviar otro diluvio que inundase la Tierra: «Pongo mi arco en las nubes para sellar mi pacto con la Tierra; cuando cubriera Yo de nubes la Tierra, aparecerá el arco y me acordaré de mi pacto con vosotros y con todo viviente y no volverán las aguas del diluvio a destruir toda carne».

Significados del arco iris

También se considera el arco iris como un signo de buena suerte, un símbolo que marca el camino hacia el mítico vellocino de oro en su base.
Si se es capaz de alcanzar tan sólo el extremo del arco iris, todo saldrá bien. Una condición bastante cautelosa, como uno esperaría de un dicho que ha perdurado durante siglos, teniendo en cuenta que con la misma rapidez con que un observador se aproxima al arco iris éste se aleja de él, ya que naturalmente carece de entidad física: es un efecto óptico, una imagen en el ojo del espectador en un momento y lugar determinados. Incluso dos personas de pie, una al lado de la otra, no «ven» el mismo arco iris, aunque puedan dar descripciones idénticas de las impresiones visuales que el fenómeno ha producido en ellos.

Arco iris
Arco iris

Formación del arco iris

Cuando la luz atraviesa un medio de densidad variable, o pasa de un medio a otro de diferente densidad (por ejemplo, del aire caliente al frío o del aire al agua, o del agua a un cristal) se altera la velocidad del rayo de luz y el rayo se dobla o se «refracta». Bajo ciertas condiciones esto resulta en un desdoblamiento del rayo de luz blanca en bandas de colores —rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado y violeta—. El arco iris es el resultado de uno de estos acontecimientos. Un observador de pie y de espaldas al Sol que contemple un chaparrón, ve el arco formado por la luz que atraviesa las gotas individuales de lluvia donde se refracta, se disocia y se refleja hacia su ojo. El arco común, o «primario», rojo en la cara externa y violeta en la interna, se forma en las gotas de lluvia, situadas en ángulo de aproximadamente 24 grados respecto a una línea imaginaria que se dibuje desde el Sol hasta un punto sobre el suelo delante del observador y que atraviesa el ojo de éste —un punto que es también el centro del arco—. Si el Sol está muy cerca del horizonte, el arco formará un semicírculo; cuanto más alto está el Sol en el cielo, tanto más plano será el arco, y si el Sol supera los 42 grados sobre el horizonte, no se verá arco iris alguno. Por tanto, los arcos iris se ven con más frecuencia por la mañana a primera hora y a última de la tarde, cuando el Sol está a punto de esconderse detrás del horizonte.

Formación de un arco iris
Formación de un arco iris

Arco iris poco comunes

La curvatura de la Tierra restringe, por supuesto, el arco iris a un semicírculo en el mejor de los casos, pero los pasajeros de un avión que vuele entre el Sol y un chaparrón tienen algunas veces la fortuna de ver el arco iris como un círculo completo; se trata de un espectáculo verdaderamente poco común.
En ocasiones aparece un arco iris secundario, por fuera y encima del arco iris primario. Es siempre más tenue, la
secuencia de colores está invertida y el ángulo subtendido es de aproximadamente 52 grados. Este arco se forma por la refracción y una doble reflexión del rayo de luz dentro de la gota de lluvia. Alguna que otra vez se ven otros arcos iris todavía más secundarios, llamados «supernumerarios» y en muy raras ocasiones los espectadores han visto hasta cuatro supernumerarios sobre el arco iris primario y tres o cuatro sobre el secundario.

Lugares con más frecuencia de arco iris

Ciertos lugares son famosos por la frecuencia de sus arcos iris: uno de ellos es Honolulú. Al nordeste de la ciudad se alza una cadena montañosa que origina densas lloviznas casi constantes, mientras que el cielo en el sudoeste está despejado y el sol verpertino luce brillantemente, produciendo espléndidos arcos iris sobre las colinas. A veces cerca de la puesta o salida del sol una luz roja domina en el cielo y el arco iris, que no puede manifestar su gama completa, cede su lugar a un dramático arco rojo. Los más espectaculares aparecen cuando la luz solar se refracta en gotitas de lluvia grandes; cuando las gotas son pequeñas la separación de los colores en el arco iris es escasa.