Dunas del desierto

Los desiertos

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Además de ser las regiones más calientes de la Tierra, los desiertos experimentan también las mayores variaciones de temperatura. Una característica común expresada en los diarios de los primeros exploradores del desierto son noches muy frías y tardes abrasadoras. Las altas temperaturas y la gran variación diaria son el resultado de la falta de humedad y nubes; durante el día las temperaturas se mantienen gracias a la insolación ininterrumpida, y por la noche, debido a la ausencia de un manto de nubes protector, el calor de la superficie irradia hacia afuera.

El agua, un bien escaso en los desiertos

En términos ambientales hay un factor que gobierna la vida en el desierto por encima de todos los demás: el agua. Es escasa simplemente porque la evaporación supera en gran medida a la precipitación anual. Por ejemplo, en el caso de los pájaros, la pérdida de agua por evaporación es el principal factor limitante de su distribución en las regiones áridas. La humedad es también un factor importante en la restricción del crecimiento de las plantas en los suelos desérticos. Además del déficit de agua, el predominio de los vientos calientes y secos incrementan los problemas de los animales y las plantas para combatir la deshidratación y obtener humedad suficiente.

Vida en los desiertos

En nuestros días, el hombre puede vivir en el desierto con relativa comodidad. Se requiere poco más que sentido común para evitar la insolación, la deshidratación o el desequilibrio iónico; la tecnología moderna ayuda a superar todo lo demás. Casi todos los pueblos nativos del desierto vivían de una forma bastante primitiva y especializada, y un buen número todavía lo hacen.

Vida nómada en los desiertos

Una gran proporción sobrevivían sólo a duras penas: la escasez de agua y la dispersión de la vegetación desértica les obligaba a adoptar un estilo de vida nómada, desplazándose de un lado a otro en busca de alimento y agua para ellos y sus animales. Este estilo de vida fue característico, por ejemplo, de los aborígenes del Gran Desierto australiano, los bosquimanos del Kalahari y los beduinos, los tuaregs y otras tribus del Oriente Medio y Africa del norte, quienes, hasta los recientes intentos de asentarlos, vagaban de acá para allá sin respeto a los límites fronterizos. Hay todavía muchas áreas donde sigue practicándose la forma de vida nómada, pero la llegada de los medios de transporte mecanizados ha cambiado, en términos generales, este esquema tradicional.

Mapa de los desiertos en el mundo
Mapa de los desiertos en el mundo

Vida sedentaria en los desiertos

Por el contrario, algunos habitantes del desierto del Sáhara y el Sahel llevan una vida sedentaria, habiendo aprendido a explotar el agua escasa y los recursos del suelo, bien desarrollando un modelo lineal de agricultura paralela a los aguajes o bien centrada en torno a los oasis. Aunque estas poblaciones establecidas han sido capaces de solventar el problema de subsistir en las hostiles condiciones del desierto, sus soluciones son de aplicación limitada. Durante la gran sequía del principio de los años setenta en el Sahel, las regiones que bordean las márgenes meridionales del desierto del Sáhara, causa de la muerte de cientos de miles de personas y cabezas de ganado, se demostró lo precaria que puede ser todavía la vida en estas áreas.

Principales factores que crean desiertos

De los datos acumulados en los últimos años podemos deducir que las principales regiones desérticas del mundo, incluyendo el Sáhara, no son sólo el resultado de un cambio climático, sino que, en gran medida, son obra humana y que se están extendiendo rápidamente. En gran parte, la forma de vida nómada que muchos pueblos se ven obligados a adoptar es precisamente lo que conduce a la extensión de las condiciones desérticas. Los principales factores que motivan la desertización son la tala de árboles y arbustos para combustible y el ramoneo excesivo del ganado doméstico, especialmente las cabras, que comerán prácticamente todo lo que crezca.

Desierto de Nazca
Desierto de Nazca

Adaptación de los animales en los desiertos

Muchos animales han adoptado sus propias estrategias para sobrevivir en tan riguroso entorno. Algunos aumentan su ingestión de agua comiendo vegetales con gran cantidad de agua; otros producen agua metabólica a partir de la respiración de los alimentos y otros muchos reducen las pérdidas hídricas excretando una orina concentrada y heces casi secas. También las minimizan adoptando una vida casi inactiva, usando la sombra eficazmente y, en el caso de los artrópodos, absorbiendo el agua directamente del aire. Los pequeños mamíferos del desierto no son capaces de regular su temperatura corporal mediante el sudor, y para burlar las extremas condiciones ambientales permanecen en sus madrigueras durante el calor diurno y buscan afanosamente alimento durante la noche. Dentro de una madriguera el contenido de humedad del aire puede llegar a ser varias veces mayor al de la atmósfera exterior. También, y debido a que las condiciones microclimáticas dentro de las cuevas y de las fisuras de las rocas son relativamente uniformes, éstas han llegado a ser el habitat natural de un gran número de animales. Ciertos animales son capaces de vivir en áreas del desierto carentes de plantas verdes; forman parte de una cadena alimenticia basada en vegetación seca y semillas. Los jerbos norteafricanos, por ejemplo, sobreviven durmiendo con los rabos colocados sobre las narices para atrapar la humedad espirada.
El camello y la rata canguro, cuando se aproximan al nivel letal, reducen su temperatura echando espuma por la boca. La espuma humedece la piel y a medida que la humedad se evapora baja la temperatura. El camello también almacena agua en compartimentos especiales del estómago y obtiene una pequeña cantidad de la oxidación de la grasa almacenada en su joroba.
Otra adaptación es el estado latente, se sabe que algunos caracoles del desierto permanecen en este estado durante cinco años o más.
Las plantas desérticas son escasas no sólo por la falta de agua, sino también por la naturaleza salina del suelo desértico; debido al alto grado de evaporación, las sales precipitan en las capas superiores y se acumulan en ellas porque la lluvia es insuficiente para arrastrarla. Como las plantas anuales tienen un ciclo vital notablemente corto constituyen un sesenta por ciento de la flora del desierto. Sus semillas sobreviven durante los largos períodos secos y están preparadas para germinar cuando llegan las lluvias. Florecen entonces rápidamente, dispersan sus semillas y se marchitan. Otras tienen largos sistemas radiculares, hojas puntiagudas tal vez cubiertas de cera, o eficientes órganos de almacenamiento de agua que les ayudan a sobrevivir en la aridez desértica.