Tormenta relámpago

Las tormentas

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Uno de los aspectos más familiares y característicos del cálido tiempo veraniego es la existencia de largos períodos calurosos interrumpidos por el espectáculo de una tormenta con truenos y relámpagos.

Ciclo de vida de una tormenta

Inicio de una tormenta

Lo típico es que después de varios días de tiempo apacible, soleado y sin nubes, pero cada vez más brumoso, amanezca un día notablemente más caliente y húmedo; durante la mañana se va formando por entre la neblina un banco de nubes cúmulo mucho más altas que de costumbre. A medida que transcurre el día, las nubes se hinchan hacia arriba en imponentes columnas, de un blanco brillante arriba pero de un siniestro gris plomizo en su base. Según se aproximan las amenazadoras nubes, el cielo se va oscureciendo, el viento se detiene, el aire se siente más caliente y opresivo y se escucha el rugido distante del trueno.

Tormenta

Aparece por encima de nuestras cabezas el hirviente banco de oscuras nubes grises que constituyen la avanzadilla de la tormenta. Algunas gotas gruesas golpean el suelo y, de repente, llega el deslumbrante destello y el fuerte estruendo del trueno al caer el relámpago en las cercanías. En pocos minutos las nubes dejan caer torrencialmente su carga, a menudo acompañada por piedras de granizo; este chaparrón dura más de media hora. Los truenos y los relámpagos continúan retumbando y destelleando por todos los lados, incrementándose el salvaje efecto de la tormenta en razón de los fuertes vientos fríos y racheados que, a veces, soplan a grandes velocidades.

Tormentas vistas desde el espacio
Tormentas vistas desde el espacio

Fin de una tormenta

Casi tan rápido como empezó, desaparece: la lluvia cesa, el cielo se despeja, y el sonido de los truenos se pierde en la lejanía. Sale el sol, el aire sopla puro y frío a medida que el nubarrón en retirada, con sus torreones y yunques, destaca hermosamente blanco en el cielo claro.

Condiciones para una tormenta

Las condiciones indispensables para el desarrollo de una tormenta son la existencia de aire cálido y húmedo en las capas inferiores de la atmósfera y aire frío y denso en los niveles superiores. Bajo estas condiciones no hay nada en contra de que una burbuja de aire caliente se eleve desde el nivel del suelo y —una vez que ha comenzado a elevarse— ascienda cada vez más deprisa.
Las tormentas con aparato de truenos y relámpagos ocurren con más frecuencia en las tardes calurosas de verano, cuando el aire próximo al suelo está sometido a intenso calentamiento y se forman las corrientes de convección. Pero un día caluroso no es el único factor necesario para producir una tormenta. Si hay un anticiclón próximo, el aire de arriba será estable y las células de convección tenderán a extinguirse, produciendo sólo unas pequeñas nubes cúmulo «de buen tiempo» en lugar de las grandes torres verticales de una nube tormentosa. Por otro lado, si el aire frío se mueve sobre el aire cálido de bajo-nivel, la atmósfera se inestabiliza muy acusadamente, con posible inversión de las capas —una situación de gran inestabilidad en la que ocurren las violentas tormentas—. Si, además, hay convergencia de corrientes de aire de diferentes propiedades a nivel del suelo, que obliga a elevarse a las masas de aire, la tormenta se extenderá. La situación más común para el desarrollo de una tormenta tiene lugar a lo largo de un frente frío que se instala después de una larga ola de calor; las tormentas no ocurren necesariamente en tiempo caluroso: se dan también sobre un frente frío o cerca del centro de un sistema de bajas presiones o, incluso, en invierno cuando el aire es frío. El factor principal es la temperatura relativa de las capas superiores e inferiores y que la inestabilidad inherente se extienda a gran altura. Sin embargo, las tormentas invernales son mucho menos intensas que las acaecidas durante las olas de calor de la estación estival. En las regiones ecuatoriales muchos lugares son escenario de tormentas con truenos y relámpagos cada día durante la estación de lluvias, mientras que en otros hay truenos más de 200 días al año.

Relámpago

Hoy en día estamos tan familiarizados con la electricidad que nos resulta difícil concebir que hace apenas 250 años era virtualmente desconocida salvo en sus manifestaciones naturales, los relámpagos. Y todavía los destellos naturales siguen haciendo parecer insignificantes los mejores descubrimientos del hombre. La descarga eléctrica de un relámpago transporta una corriente de muchos miles de amperios en una diminuta fracción de segundo, elevando la temperatura del aire circundante al punto de provocar su incandescencia. Puesto que la luz del rayo viaja casi instantáneamente, éste se ve antes de oír el trueno; el intervalo de tiempo que transcurre entre los dos da una medida de la distancia existente entre el rayo y el observador aproximadamente 3 segundos por kilómetro. (La velocidad del sonido es 340 m/seg.)

Tormenta con relámpagos
Tormenta con relámpagos

Energía del relámpago

La energía del relámpago puede rajar un árbol, demoler virtualmente un edificio o matar al instante al hombre o animal que tenga la mala suerte de ser golpeado por él. Pero sus efectos suelen ser impredecibles: en algunos casos, la gente herida por un relámpago sufre solamente de conmoción. En algunas raras ocasiones se ha demostrado que ser alcanzado por un relámpago es beneficioso para la salud. Al contrario de lo que ocurre después de una conmoción eléctrica, el corazón de una víctima conmocionada por un relámpago se recupera con la aplicación de métodos de reanimación artificial. Los procesos degenerativos, consecuencia de la falta de riego cerebral, parece que también se retrasan; el accidentado suele recuperarse sin daño permanente.

Formación del relámpago

La formación de una gran carga eléctrica en una nube de tormenta está asociada indudablemente con lluvia, granizo y la presencia de poderosas corrientes ascendentes de aire dentro de la nube, aunque sigue sin entenderse del todo. Algunas veces, los relámpagos se desarrollan en nubes de alto nivel, evaporándose la precipitación antes de alcanzar el suelo. Con todo, se calcula que, en cada momento hay alrededor de 1.800 tormentas con truenos y relámpagos sobre la faz de la Tierra.